La Universidad de Colorado ha decidido postergar el lanzamiento de la versión educativa de ChatGPT para estudiantes hasta agosto, tras recibir inquietudes por parte del Consejo de Facultad y otros sectores acerca de la privacidad, el uso indebido académico y los costos asociados. Aunque el contrato de $2.1 millones firmado con OpenAI en febrero permite que el personal docente y administrativo ya tenga acceso a la herramienta, los estudiantes deberán esperar al menos hasta el 14 de agosto para utilizar esta versión controlada por la universidad.
Según un correo electrónico enviado por la universidad el mes pasado, esta decisión responde a las preocupaciones expresadas por el Consejo de Facultad. “Hemos escuchado las inquietudes del profesorado sobre la posible disrupción en el entorno de aprendizaje y tomamos en serio sus preocupaciones. Apoyamos totalmente el derecho de los docentes a establecer y mantener sus expectativas individuales en el aula”, decía el mensaje.
Jorge Chávez, presidente del Consejo de Facultad, explicó que los miembros del cuerpo docente se mostraron preocupados por la introducción de ChatGPT Edu a mitad del semestre y solicitaron más tiempo para integrar adecuadamente la herramienta en el entorno académico. Además, enfatizaron la necesidad de capacitar a los estudiantes en su uso ético y establecer políticas claras sobre el uso de inteligencia artificial.
“Todos estamos intentando entender las implicaciones del uso de la inteligencia artificial como herramienta pedagógica y cómo podemos utilizarla de manera ética”, afirmó Chávez. “Queremos asegurarnos de que su implementación no sea disruptiva para el ambiente de aprendizaje. Sabemos que aún hay muchas preocupaciones sobre el uso de la IA y la deshonestidad académica. Queremos asegurarnos de que estamos preparando a los estudiantes para el éxito”.
El contrato con OpenAI, que tiene una duración de tres años y es renovable anualmente, permitirá que aproximadamente 100,000 usuarios tengan acceso a ChatGPT Edu. Aunque estará disponible para todos en los campus de la Universidad de Colorado, su uso no será obligatorio. Según el contrato, OpenAI no utilizará los datos de las personas, incluidos sus chats y archivos subidos, para el entrenamiento o mejora de modelos de inteligencia artificial. Además, OpenAI se compromete a no vender los datos de los estudiantes a terceros.
Michele Ames, portavoz del sistema universitario, señaló que el retraso proporcionará tiempo a la universidad para finalizar una nueva política sobre inteligencia artificial. Esta política, que fue discutida por la Junta de Regentes de la Universidad de Colorado el mes pasado, reconoce que la inteligencia artificial presenta desafíos éticos, legales y operativos para la institución. El borrador de la política establece que la universidad utilizará la inteligencia artificial de manera adecuada, garantizando privacidad, seguridad, transparencia, equidad y supervisión humana.
El objetivo es completar la Declaración de Política Administrativa para finales de mes, indicó Ames. Cada campus podrá usar esa política para desarrollar sus propias políticas específicas.
Chávez mencionó que cada campus está estableciendo un grupo asesor compuesto por estudiantes, profesores y administradores para desarrollar políticas y estructuras en torno al uso de la IA en el aula. Además, un grupo de trabajo a nivel del sistema compartirá ideas entre los diferentes campus.
“Se trata de cómo navegamos en este nuevo entorno y ayudamos a guiar a los estudiantes hacia un uso apropiado”, concluyó Chávez.