En una cena en un restaurante mediterráneo de San Francisco, con vista a la icónica Isla de Alcatraz, Sam Altman, el CEO de OpenAI, se reunió con un grupo selecto de periodistas de tecnología para discutir el futuro de la empresa más allá del reciente lanzamiento de GPT-5. La cena, que incluyó un menú de lujo con entradas de pescado de cien dólares, sirvió como escenario para explorar las ambiciones de OpenAI en un mundo post-GPT-5, mientras Altman compartía anécdotas y visiones con los presentes.
A pesar de la atmósfera relajada, el lanzamiento de GPT-5, que ocurrió apenas una semana antes, seguía siendo un tema relevante en la conversación. Aunque se esperaba que este nuevo modelo superara significativamente a sus antecesores, el desempeño de GPT-5 resultó estar más en línea con otros modelos de la competencia, como los de Google y Anthropic. Esta recepción tibia llevó a OpenAI a reintroducir el modelo GPT-4o y a restaurar el selector de modelos de ChatGPT, en respuesta a las preocupaciones de los usuarios sobre el tono del nuevo modelo.
Sin embargo, la cena no se centró únicamente en los desafíos recientes. Altman y su equipo revelaron detalles sobre la evolución estratégica de OpenAI, que ahora busca expandirse hacia nuevas áreas, como la búsqueda en línea, el hardware de consumo y aplicaciones empresariales. En este contexto, se mencionó el próximo ingreso de Fidji Simo, ex-CEO de Instacart, quien liderará el desarrollo de nuevas aplicaciones de consumo fuera del ámbito de ChatGPT. Se especula que entre sus responsabilidades podría estar el lanzamiento de un navegador web impulsado por inteligencia artificial, diseñado para competir con Chrome.
Altman también insinuó la posibilidad de adquirir Chrome, si alguna vez estuviera a la venta, una idea que ya había sido planteada por otras empresas del sector. Además, OpenAI está considerando la creación de una aplicación de redes sociales impulsada por IA, con el objetivo de transformar la manera en que la inteligencia artificial se integra en las experiencias sociales en línea.
Durante la velada, también se confirmó el interés de OpenAI en invertir en Merge Labs, una startup de interfaces cerebro-computadora, para competir con Neuralink de Elon Musk. Aunque Altman destacó que aún no se ha concretado ningún acuerdo, dejó claro que OpenAI está explorando activamente nuevas oportunidades de inversión para expandir su influencia en el sector tecnológico.
A pesar de las críticas iniciales hacia GPT-5, Altman reveló que el tráfico de la API de OpenAI se duplicó en las primeras 48 horas tras el lanzamiento del nuevo modelo, lo que ha generado una demanda tan alta que la empresa se ha quedado sin GPUs. Esta paradoja, donde un lanzamiento considerado decepcionante coincide con un récord en el uso, refleja la compleja realidad de OpenAI en la actualidad.
Mientras la cena llegaba a su fin, quedó claro que OpenAI está en una encrucijada, buscando redefinirse y trascender más allá de su producto más conocido. Con planes a futuro que podrían incluir una salida a bolsa para satisfacer sus crecientes necesidades de capital, Altman parece estar preparando el terreno para una OpenAI que aspira a ser más que el creador de ChatGPT. En su visión, la empresa tiene el potencial de convertirse en un conglomerado tecnológico al estilo de Alphabet, pero con un alcance aún más amplio y diversificado.