El jefe interino de la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura de los Estados Unidos, Madhu Gottumukkala, se encuentra bajo investigación tras haber subido material gubernamental sensible a una versión pública de ChatGPT el verano pasado. Este incidente ha generado alertas internas de seguridad y un análisis subsiguiente por parte de altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Gottumukkala, quien asumió el cargo de director interino de la agencia desde mayo, ingresó documentos etiquetados como “para uso oficial solamente” en la versión comercial de ChatGPT, una plataforma que comparte las entradas de los usuarios con su desarrollador, OpenAI. Aunque los documentos no estaban clasificados, la designación indica que contienen información sensible que no está destinada a ser divulgada públicamente.
El sistema de seguridad de la agencia detectó múltiples alertas automáticas a principios de agosto debido a las acciones de Gottumukkala. Un funcionario del DHS informó que varias alertas se generaron sólo en la primera semana. Como respuesta, la dirección del DHS inició una revisión interna para evaluar si las divulgaciones suponían algún riesgo para los sistemas o datos gubernamentales, aunque aún no está claro a qué conclusiones llegaron.
El caso ha suscitado un escrutinio adicional ya que Gottumukkala había solicitado y obtenido una autorización especial para utilizar ChatGPT poco después de unirse a la agencia, en un momento en el que el acceso a esta herramienta estaba restringido para otros empleados del DHS. En una declaración pública, la portavoz de CISA, Marci McCarthy, afirmó que el uso de ChatGPT por parte de Gottumukkala estaba aprobado con controles específicos, limitado en alcance y por un tiempo breve.
Gottumukkala es el funcionario político más alto actualmente al frente de CISA, una agencia encargada de proteger las redes federales de amenazas cibernéticas extranjeras, incluidas aquellas vinculadas con Rusia y China. A diferencia de las herramientas aprobadas por el DHS, como la desarrollada internamente DHSChat, la versión pública de ChatGPT no está configurada para mantener los datos dentro de los sistemas gubernamentales.
Los funcionarios del DHS mencionados en el informe señalaron que Gottumukkala se reunió posteriormente con líderes del DHS para revisar los materiales que había subido. Sin embargo, el incidente con ChatGPT se suma a una serie de desafíos durante su gestión. A principios de verano, varios empleados fueron suspendidos tras solicitarse una prueba de polígrafo de contrainteligencia no autorizada que Gottumukkala había requerido y en la que supuestamente no tuvo éxito.
En una reciente comparecencia ante el Congreso, Gottumukkala afirmó no aceptar la caracterización de que hubiera fallado la prueba. Además, intentó remover al jefe de información de CISA, un esfuerzo que fue bloqueado por otros designados políticos de la agencia.
Este episodio marca otro punto crítico en la gestión de Gottumukkala, quien se enfrenta a crecientes desafíos dentro del organismo encargado de salvaguardar la seguridad cibernética del país. Con las tensiones internacionales en aumento y la necesidad de mantener la integridad de los sistemas de información gubernamentales, este incidente resalta la importancia de manejar con cuidado las herramientas tecnológicas emergentes, especialmente aquellas que involucran datos sensibles.