En un giro sorprendente en la competencia por el dominio de las búsquedas en línea, OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, ha estado utilizando resultados de búsqueda de Google para entrenar y mejorar su sistema de inteligencia artificial. Según informes recientes, OpenAI ha estado accediendo a estos datos a través de SerpApi, un servicio de extracción de datos web con sede en Austin, Texas. Esta estrategia permite que ChatGPT ofrezca respuestas más precisas y actualizadas en áreas donde aún necesita mejorar, como las noticias, los deportes y los mercados financieros.
La relación entre OpenAI y Google ha sido complicada. A pesar de que Google rechazó una solicitud directa de OpenAI para acceder a su índice de búsqueda, OpenAI ahora alquila servidores de Google Cloud para ejecutar ChatGPT. Este movimiento destaca cómo las decisiones empresariales pueden superar las tensiones competitivas, especialmente cuando se trata de lograr objetivos tecnológicos ambiciosos.
El uso de SerpApi no es exclusivo de OpenAI. Empresas tecnológicas de renombre como Meta, Apple y Perplexity también figuran en la lista de clientes de este servicio. A pesar de la competencia, Google no ha tomado medidas legales para cerrar SerpApi. Esto podría deberse a la presión regulatoria, ya que el caso antimonopolio del Departamento de Justicia podría obligar a Google a abrir su índice de búsqueda a los competidores.
La pregunta que muchos se hacen es si realmente ChatGPT está utilizando los resultados de búsqueda de Google. Algunos desarrolladores externos sostienen que sí. Un ingeniero de Google creó páginas web ocultas que aparecían únicamente en el índice de Google. Al consultar a ChatGPT sobre estas páginas, la IA proporcionó información que parecía derivada directamente de esos resultados, sugiriendo que efectivamente se están reutilizando fragmentos de búsqueda de Google.
Esto es especialmente relevante porque los fragmentos de Google, que son esas breves respuestas destacadas en la parte superior de los resultados de búsqueda, se crean utilizando métodos patentados. Aunque OpenAI tiene su propio rastreador web y acceso a la API de búsqueda de Microsoft Bing, parece que estos recursos no son suficientes para igualar la precisión y amplitud de Google, especialmente para consultas más específicas o menos comunes.
En testimonios judiciales, representantes de OpenAI han reconocido que su meta es ambiciosa: alcanzar un punto donde el 80% de su tráfico provenga de su propio índice de primera mano. Sin embargo, admiten que este objetivo está lejos de ser alcanzable en el corto plazo.
A pesar del crecimiento masivo de ChatGPT, que cuenta con 700 millones de usuarios semanales y una proyección de ingresos anuales de 10 mil millones de dólares, todavía queda mucho camino por recorrer para igualar la escala de Google. Este último procesa más de 5 billones de búsquedas al año, manteniendo un crecimiento constante.
OpenAI no se detiene aquí. La empresa tiene planes para expandir sus fuentes de ingresos, explorando opciones de suscripción, publicidad y asociaciones afiliadas, imitando en cierta medida los modelos de monetización de Google. La posibilidad de que Google licencie sus datos de productos o compras a OpenAI sigue siendo incierta. No obstante, con OpenAI esforzándose por dominar el campo de las búsquedas utilizando las herramientas de su competidor, la batalla por el futuro de las búsquedas en línea se intensifica cada vez más.
El panorama de la inteligencia artificial y las búsquedas en línea está en constante evolución, y las empresas tecnológicas más grandes del mundo están en una carrera por innovar y liderar. La estrategia de OpenAI de aprovechar las herramientas de Google para mejorar sus propias capacidades es un ejemplo claro de cómo se están rompiendo las barreras tradicionales en la competencia tecnológica.