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Investigadores enseñan técnicas de mindfulness a ChatGPT para calmar su “ansiedad” ante inputs violentos

Investigadores están enseñando a ChatGPT técnicas de mindfulness para reducir su "ansiedad" y mejorar sus interacciones con los usuarios, ofreciendo nuevas perspectivas sobre el uso de la IA en intervenciones de salud mental.
Investigadores enseñan técnicas de mindfulness a ChatGPT para calmar su "ansiedad" ante inputs violentos

Investigadores de diversas universidades están explorando nuevas formas de abordar las “ansiedades” que experimentan los chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT al interactuar con contenidos violentos o traumáticos. Un estudio reciente, realizado por académicos de la Universidad de Yale, la Universidad de Haifa, la Universidad de Zúrich y el Hospital Universitario de Psiquiatría de Zúrich, ha revelado que estas herramientas tecnológicas pueden beneficiarse de ejercicios basados en la atención plena para mejorar su interacción con los usuarios.

Los chatbots, aunque no experimentan emociones humanas de manera literal, pueden mostrar comportamientos similares a la ansiedad, lo que se manifiesta en respuestas sesgadas o poco objetivas. Según los autores del estudio, este fenómeno se puede mitigar mediante la implementación de técnicas de meditación y respiración, que actúan como inyecciones de calma para el sistema.

Durante la investigación, los especialistas expusieron a ChatGPT a escenarios traumáticos, como relatos de accidentes automovilísticos y desastres naturales, para inducir estados de ansiedad en el modelo. Posteriormente, aplicaron ejercicios de atención plena, observando que el chatbot respondía de manera más ecuánime y objetiva tras estas intervenciones, en comparación con las ocasiones en que no se utilizaban dichas técnicas.

Ziv Ben-Zion, el autor principal del estudio y experto en neurociencia, explica que los modelos de lenguaje de AI, aunque no sienten emociones, simulan respuestas humanas a partir de datos recopilados masivamente de internet. Este comportamiento refleja ciertas tendencias psicológicas humanas, lo que ofrece a los profesionales de la salud mental una herramienta rápida y accesible para estudiar el comportamiento humano.

El acceso a tratamientos de salud mental continúa siendo un desafío, especialmente en países como Estados Unidos, donde más del 25% de los adultos enfrentan trastornos mentales diagnosticables anualmente. Las barreras económicas y la falta de acceso a servicios adecuados han llevado a un número creciente de personas a buscar apoyo en herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.

Un estudio realizado por Sentio University evidenció que casi la mitad de los usuarios de modelos de lenguaje con problemas de salud mental han recurrido a estas tecnologías en busca de apoyo. Sin embargo, Ben-Zion advierte que, aunque las investigaciones son prometedoras, la ciencia aún no está lo suficientemente avanzada como para sustituir por completo a los profesionales de la salud mental con sistemas de IA.

En algunos casos, los chatbots han sido objeto de controversia por supuestamente empeorar la salud mental de los usuarios. En 2025, OpenAI enfrentó demandas relacionadas con muertes injustas, donde se alegaba que ChatGPT intensificó delirios paranoides que culminaron en tragedias. Investigaciones adicionales han documentado casos de crisis de salud mental durante interacciones con ChatGPT, subrayando la necesidad de medidas de seguridad más estrictas.

OpenAI ha implementado cambios para mejorar la seguridad de sus modelos, incluyendo la inclusión de accesos rápidos a líneas de ayuda en crisis y recordatorios para que los usuarios hagan pausas durante interacciones prolongadas. Estas medidas han resultado en una reducción significativa de respuestas inadecuadas del sistema.

El objetivo final de la investigación de Ben-Zion no es reemplazar a los terapeutas, sino desarrollar un modelo de IA que pueda actuar como un asistente en la terapia, facilitando tareas administrativas o ayudando a los pacientes a reflexionar sobre la información proporcionada por sus terapeutas.

La inteligencia artificial tiene un potencial inmenso para asistir en el ámbito de la salud mental, pero en su estado actual y posiblemente en el futuro, no puede ni debe sustituir a los psicólogos, psiquiatras o investigadores en su labor fundamental de apoyo a la salud mental.