La inteligencia artificial (IA) está transformando la manera en que las personas buscan asesoría financiera, con herramientas como ChatGPT y otros chatbots convirtiéndose en una opción popular para muchas personas que buscan respuestas rápidas y accesibles a sus dudas económicas. Este fenómeno está ganando tracción especialmente entre las generaciones más jóvenes, quienes están cada vez más dispuestas a confiar en estas tecnologías para obtener orientación financiera.
Un estudio reciente realizado por Intuit Credit Karma reveló que dos tercios de los adultos que han utilizado IA generativa para obtener asesoría financiera confirmaron que esta había mejorado su situación económica, con un 80% de satisfacción entre aquellos que actuaron según los consejos recibidos. Generaciones como la Z y los millennials son particularmente receptivas a esta tendencia, con un 82% de ellos utilizando la IA para guiar sus decisiones financieras.
Sin embargo, la pregunta clave es si estos consejos proporcionados por la IA son verdaderamente beneficiosos o si podrían tener implicaciones negativas. Para abordar este tema, Ben Rizzuto, estratega de riqueza en Janus Henderson Investors, compartió sus perspectivas sobre las capacidades y limitaciones de la IA en el ámbito financiero.
Rizzuto señala que la IA es particularmente útil para conceptos financieros básicos como el presupuesto y el ahorro. La capacidad de la IA para manejar grandes cantidades de datos y presentar información de manera clara es una ventaja significativa, permitiendo a los usuarios comprender mejor sus ingresos y gastos. Además, la IA puede sugerir pasos a seguir para mejorar la situación financiera, lo que proporciona un sentido de dirección y seguridad a muchas personas.
Sin embargo, Rizzuto advierte que la IA puede tener dificultades en áreas más complejas, como la definición de objetivos financieros personales. La interacción humana, según él, es crucial para entender el “por qué” detrás de los objetivos financieros de una persona y para desarrollar un plan adaptado a sus necesidades específicas. Un asesor financiero humano puede ayudar a los clientes a evaluar los pros y los contras de diferentes decisiones financieras, algo que la IA, con su enfoque generalizado, no está equipada para hacer.
Además, existe el riesgo de que la IA proporcione consejos excesivamente conservadores, lo que podría limitar el potencial de crecimiento a largo plazo de las inversiones de una persona. Un estudio de 2025 encontró que los asesores de IA tendían a ser más conservadores que los humanos, lo que podría resultar en retornos más bajos a largo plazo.
Rizzuto también destaca que la IA puede caer en la trampa de decir a los usuarios lo que quieren escuchar, lo que podría llevar a decisiones financieras sesgadas. Por lo tanto, es importante que los usuarios sean precisos al formular preguntas y consideren pedir a la IA que presente tanto los aspectos positivos como los negativos de una decisión financiera.
En conclusión, aunque la IA ofrece herramientas valiosas para la gestión financiera básica y puede ser útil como punto de partida, su capacidad para proporcionar asesoramiento específico adaptado a las necesidades individuales es limitada. Rizzuto subraya la importancia de combinar el uso de la IA con el asesoramiento humano para obtener una perspectiva completa y bien informada de la situación financiera personal.