Las compañías de inteligencia artificial enfrentan una ola de demandas por infracción de derechos de autor, encabezadas por organizaciones de noticias como The New York Times y Ziff Davis, propietaria de CNET. Estas demandas avanzan hacia una nueva fase, generando un intenso debate sobre el costo potencial que implicaría para empresas como OpenAI el pago de licencias por el contenido utilizado para entrenar sus modelos.
Vivek Shah, CEO de Ziff Davis, ha subrayado que el costo de licenciar contenido de noticias sería insignificante en comparación con las inversiones proyectadas por OpenAI en infraestructura computacional, que se estiman en 750 mil millones de dólares para 2030. Shah argumenta que un sistema de tarifas sensato podría crear un ciclo virtuoso de calidad, beneficiando tanto a los consumidores de inteligencia artificial como al bien público.
La intervención del gobierno federal en este tema, sugiriendo que las barreras de licencias podrían ser un obstáculo para las empresas de IA, ha sido duramente criticada por Shah. En un artículo de opinión, Shah destacó la importancia de las licencias para la industria de las noticias, comparando su impacto con el valor total de regalías y pagos por licencias en la industria musical de EE.UU., que asciende a menos de 20 mil millones de dólares anuales.
Desde OpenAI, la empresa ha defendido su posición asegurando que su uso de datos recopilados en internet constituye un “uso justo”, ya que el proceso es altamente transformativo y no causa un daño reconocible al mercado de las obras originales. Además, OpenAI sostiene que su acceso al contenido de los editores estaba implícitamente autorizado, ya que estos no bloquearon sus rastreadores en su momento.
El proceso de descubrimiento, que ha reunido pruebas durante varios años, está llegando a su fin, y las partes han presentado argumentos iniciales ante el tribunal. Las demandas individuales podrían volver a sus distritos originales para posibles juicios, dependiendo de las decisiones judiciales sobre cuestiones clave.
Los editores de noticias, en su presentación conjunta, han argumentado que el uso del contenido publicado para entrenar ChatGPT ha afectado el tráfico web y ha diluido el mercado con contenido generado por IA de baja calidad. Señalan que el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022 ha impulsado a otras empresas, como Google, a acelerar el desarrollo de sus propios productos de IA generativa.
En respuesta a este entorno legal, muchos editores ahora bloquean a los bots de OpenAI y otras empresas de inteligencia artificial para evitar el acceso a sus sitios. Shah advierte que estas barreras y muros de pago podrían volverse más restrictivos, limitando el acceso a la información y obstaculizando la web abierta.
El debate sobre si las empresas de inteligencia artificial deben pagar por el contenido que utilizan para entrenar sus modelos sigue siendo un tema candente, con implicaciones significativas para el futuro de la industria de los medios y la tecnología. Mientras tanto, el proceso legal continúa, marcando el camino para posibles cambios en cómo se gestionan los derechos de autor en la era digital.